Hace ya más de un año os comentaba aquí mis problemas a la hora de dar de comer a Franchiño... y seguimos luchando... sigo probando cada consejo que me dan... pero seguimos luchando...
Por norma soy muy reacia a recurrir a libros con la educación de mis niños... yo soy más de preguntarle a mi madre... fuente inagotable de sabiduría y con respuestas a todas y cada una de mis dudas existenciales... Sin embargo en este caso mi madre recomienda... paciencia... que es el método que utilizó conmigo ya que... si hay algún momento en el que Fran se parece a su madre... es la hora de comer...
Yo sigo en mis trece para conseguir mi objetivo... y he llegado a hacer cosas a las que nunca pensé que recuriría... Así fue como un día me sorprendí a mi misma en Carrefour comprándome el libro de Súpernani: Mi hijo no come!!!... Apliqué su método a pies juntillas... pero mi hijo es mucho más listo que todo eso y se ríe a carcajadas de su madre cuando ella muy digna hace como que no le importa lo más mínimo que su hijo pase días sin comer...
Y así día tras día y mes tras mes, es como, poco a poco, me he ido convirtiendo en la capitana general de la división de madres demonias a la hora de comer... A la m***** los manuales de niños!!! como siempre digo... cada uno hace lo que le funciona... Mi hijo será un niño llenito de traumas porque su madre se enfada con el a diario para que coma... sin embargo será un niño traumatizado pero con la barriga llena... lo que a su madre le tranquiliza hasta límites que escapan al entendimiento humano... Teniendo en cuenta que el resto del tiempo que paso con el soy una madre al uso... creo que una hora al día de madre demonia no supone un gran lastre emocional...
Hace aproximadamente un mes que utilizamos el método capitana general de las madres demonias con resultados inmejorables... nuestro menú ya va más allá de las croquetas, lentejas y tortilla francesa... ahora también incluye pasta bolognesa, huevos fritos con patatas y puré con trocitos... poco a poco y paciencia... y es que mi madre... como la mayoría de las veces... tenía toda la razón...





































