Jugar a parchís con mi madrina se convertía en una batalla que podía llegar a durar toda la tarde...
De ella heredé mi gusto por este juego y aunque me gustaría decir que nuestro hijo a su vez lo ha heredado de mi, he de confesar que no, que en este caso es algo que ha heredado de ambos.
Y es que cuando conocí a su padre, allá por el siglo pasado, era un jugador de parchís muy duro de pelar...;)
Así que no me extrañé nada cuando Fran pequeño jugó su primera partida y acto seguido decidió que después del fútbol, lo mejor de la vida era sin duda
jugar a parchís...
Juega con su padre, con su madre, con sus abuelos y sus tíos, con su hermana y hasta sólo cuando los demás somos incapaces de seguirle el ritmo...
Hoy por hoy, los dados, los cubiletes y los balones son los principales protagonistas de sus desvelos...
Ainsssssssssss, ojalá ser Fran!...
Nuestro precioso parchís es de
Mentes Diferentes y podéis encontrarlo
aquí... Es de estilo retro, lo que le da un plus especial que hace que me encante.
Mil besos y feliz semana...